¿Cuándo fue fundada la viña y cuál es el principal producto que tienen?
La historia de Odfjell comienza a fines de los años 70, cuando Dan Odfjell, empresario naviero noruego, llegó a Chile por negocios y terminó enamorándose del país, de su gente y de su paisaje. Esa conexión fue creciendo con el tiempo hasta que, en 1998, decidió fundar Odfjell Vineyards.
Hoy elaboramos vinos orgánicos que buscan expresar el lugar del que provienen con honestidad y precisión, siempre desde el respeto por la naturaleza y el territorio. Nuestro portafolio incluye distintas líneas y estilos, pero si tuviera que destacar un vino que representa la máxima expresión de nuestro proyecto, ese sería Zippora: una mezcla tinta de nuestro viñedo patrimonial y biodinámico en el Valle del Maule, que refleja nuestra filosofía enológica y nuestra búsqueda permanente por interpretar el origen con precisión.
¿Dónde están presentes actualmente? ¿Dónde tienen viñas y dónde están sus oficinas?
Nuestra bodega, oficinas y uno de nuestros viñedos están en Padre Hurtado, en el Valle del Maipo. Además, tenemos el viñedo Tres Esquinas, en Cauquenes, Valle del Maule, donde encontramos un territorio que representa muy bien nuestra forma de entender el vino y donde trabajamos con parras antiguas de secano. También colaboramos con productores asociados de largo plazo que compartennuestra visión sobre la agricultura consciente y la preservación del patrimonio vitivinícola chileno.
Odfjell se define como una viña familiar, en la que actualmente trabajan 45 personas, todas parte fundamental del proyecto. «Buscamos construir relaciones de largo plazo, tanto con nuestro equipo como con los productores con quienes trabajamos», explica Zúñiga, al tiempo que destaca que la cercanía con las comunidades en las cuales están insertos, es también parte importante de lo que hacen.
Ahora, ¿qué distingue a un vino Odfjell?
Dentro de lo que significa la viticultura y enología orgánica, nuestra búsqueda esta ligada a la expresión clara u fidedigna de los terroirs en los que nos focalizamos. En todos ellos trabajamos con agricultura orgánica y biodinámica, mínima intervención en bodega y una mirada muy enfocada en interpretar cada viñedo. El resultado son vinos vivaces, equilibrados y llenos de energía, pensados para disfrutarse en la mesa, compartir y volver a una segunda copa. Tenemos una especial pasión por las parras viejas, patrimoniales, de mas de 100 años, que han estado ahí desde tiempos coloniales y que fueron el origen de la viticultura orgánica en Chile. Creemos firmemente que ese inicio orgánico les ha dado esalarga vida de la que hoy somos testigos, y nos reafirma nuestra filosofía orgánica como la razón por la cual los viñedos patrimoniales han permanecido entregándonos frutas de calidad excepcional durante muchos años, y lo seguirán haciendo para las generaciones por venir.
¿Cómo definen su identidad como marca dentro de la industria del vino?
Somos una viña familiar, de espíritu noruego y raíces chilenas. Nuestra identidad se construye desde la observación, el respeto por la naturaleza y la búsqueda permanente por descubrir, preservar y expresar el patrimonio vitivinícola chileno. Elaboramos vinos orgánicos y sustentables, de alto nivel enológico, donde el lugar siempre es el protagonista. La disciplina, respeto y pasión por el trabajo bien hecho, se suman a la incansable búsqueda de sustentabilidad en todos y en cada uno de los procesos en los que intervenimos.
¿Qué tipo de consumidor buscan y en qué segmento compiten?
Buscamos un consumidor consciente en sus elecciones, para quien sus decisiones de compra reflejan sus valores. Personas que disfrutan las celebraciones en torno al vino, en una buena mesa, en donde cada ingrediente sobre ella tenga su identidad y razón para estar ahí. Personas que valoran el origen de lo que consumen, y lo comparten como una muestra de coherencia con sus valores y principios. Solo participamos en los segmentos premium y ultra premium, ya que nuestra propuesta de valor esta arraigada en la calidad, en los rendimientos balanceados, en la concentración natural, y en los vinos con potencial de envejecimiento.
¿Cómo se posicionan frente a otras viñas chilenas e internacionales?
Somos una viña con un claro enfoque familiar que ha construido una identidad muy clara y solida a lo largo del tiempo, con el corazón en la viticultura orgánica chilena. Nos define nuestra herencia noruega, la sustentabilidad y viticultura biodinámica, el rescate de viñedos patrimoniales y una forma de hacer vino que busca interpretar cada territorio con precisión y mínima intervención. Creemos que esa coherencia, construida durante más de 25 años, es la que hoy nos permite tener una identidad reconocible y un portafolio consistente, dondecada vino responde a una misma filosofía.
¿En qué mercados están presentes actualmente?
Actualmente nuestros vinos están presentes en 25 mercados alrededor del mundo, con una fuerte presencia en mercados internacionales que lideran el consumo de vinos orgánicos, como Escandinavia, Norte America, Comunidad Europea, Japón y Corea del Sur. También tenemos una fuerte presencia en mercado doméstico, dado nuestro origen, y en mercados emergentes para vinos orgánicos, como Brasil, y otros países en Latino America y Asia
¿Cuáles son los principales objetivos de negocio para los próximos 2 o 3 años?
Queremos seguir consolidando a Odfjell como un referente en vinos orgánicos de origen, fortalecer nuestros clientes estratégicos, desarrollar nuestras líneas de mayor valor y seguir potenciando el enoturismo como una forma de acercar nuestra filosofía a más personas, tanto clientes, consumidores como a la comunidad que nos rodea.
¿Cuáles han sido las principales dificultades que han enfrentado en el último tiempo?
Como toda la industria, hemos debido adaptarnos a un escenario marcado por el cambio climático, una menor demanda global por vino y consumidores, especialmente los más jóvenes, que hoy tienen muchas más alternativas de consumo que hace algunos años. Son desafíos importantes, pero también creemos que es una oportunidad para
seguir diferenciándonos a través de la consistencia en la calidad y el consumo de vinos con propósito.
¿Qué desafíos están enfrentando actualmente como empresa y como industria?
Como empresa, queremos seguir fortaleciendo la provisión de uvas que reflejen origen y nuestra filosofía vitícola. Para ello, debemos seguir profundizando nuestro trabajo en nuestros viñedos, explorando nuevos terroirs y variedades que enriquezcan nuestro portafolio, mediante el fortaleciendo de alianzas con nuestros productores asociados. Como industria, el gran desafío es seguir posicionando a Chile como un productor de vinos de clase mundial, mostrando la diversidad de nuestros territorios y encontrando nuevas formas de conectar con los consumidores, para que sigan viendo al vino chileno como una alternativa atractiva y de alta calidad.
¿Cuál es su relación con Noruega y cómo influye en su identidad?
Noruega es parte de nuestro origen. La familia Odfjell llegó desde el mundo naviero y trajo consigo una forma de mirar el largo plazo, el respeto por la naturaleza y un espíritu explorador que sigue muy presente en la viña. Ese vínculo también se refleja en nuestros caballos de los fiordos, que forman parte esencial del trabajo en los viñedos, de nuestra oferta enoturística y de la identidad de Odfjell Vineyards.
¿Cuál es el valor para ustedes de formar parte de Norcham?
Nuestra historia siempre ha unido a Noruega y Chile, por lo que ser parte de Norcham es una forma natural de fortalecer ese vínculo. Valoramos especialmente el intercambio de experiencias, la colaboración entre empresas y la posibilidad de seguir construyendo relaciones de largo plazo entre ambos países. Creemos fuertemente en la colaboración en todo sentido, y el pertenecer a Norcham es algo muy arraigado a nuestra identidad.
Para cerrar, ¿qué vino recomendarían a alguien que quiere conocer Odfjell por primera vez?
Probablemente recomendaría Orzada Carignan. Es un vino que refleja muy bien quiénes somos: nace de parras antiguas de secano en Cauquenes, expresa con autenticidad el carácter de ese territorio y representa nuestro compromiso con el patrimonio vitivinícola chileno. Y si alguien quiere conocer hasta dónde puede llegar nuestra filosofía enológica, entonces lo invitaría a descubrir Zippora, el vino ícono de Odfjell y la máxima expresión de nuestro proyecto.